Amor vagabundo

Penetro con mi miembro mugriento

tu vagina mohosa.

Ardemos de pasión

en la impiadosa noche de agosto.

Sudamos barro.

Besamos nuestros labios

con pátina de hollín

siento latir tu corazón

fuerte

contra mi pecho

o quizá sea el tren

que pasa zumbando.

Nos adivinamos los genitales

entre los harapos andrajosos

cada caricia se dibuja

con la suciedad de nuestros dedos.

Giramos uno sobre la otra

escapando del lecho de cartón

y nuestros pelos inmundos

se enredan fastidiosamente.

Alguno de nosotros dos

siente un repentino calor

húmedo

en la espalda

al aplastar el excremento reciente

de algún animal.

La combinación de nuestros olores

es venenosa.

Nuestro amor no tiene techo.

Acabo la gonorrea

en tu cavidad sexual infecta

y repugnantemente sucia.

Vos empetrolás mi sexo.

Buscamos bajo la tenue lumbre

de un faro inútil

la colilla pisoteada de un cigarrillo

resignado ante la inminencia del tren.

Lo fumamos juntos mientras te juro

que no hay en el mundo

amor más puro que el nuestro.

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16 Respuestas a “Amor vagabundo

  1. Me encantó, tan desfachatado, tan atrevido, me encanta que los escritores sean tan descarados con las palabras y sean ellos quienes las usen y no al revés… excelente entrada y excelente poema.

  2. Me sumo al comentario anterior. Lo más difícil en la poesía me parece encontrar el equilibrio entre lo impactante y el atractivo, mostrar explícitamente la decadencia, la suciedad, pero no obligar al lector a dejar de leer por la vulgaridad; y este poema lo consigue realmente bien.

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